3º en la intervención dañina

Ir abajo

3º en la intervención dañina

Mensaje  tanur el Sáb Mayo 23, 2009 4:02 pm

3º en la intervención dañina de las almas de los hombres y de los animales muertos, en sus venganzas, apariciones, etc.
4º en los extraordinarios poderes del chaman, que radican no tan solo en sus ciencia, sino en las facultades parapsicológicas que le permiten obrar milagrosa y prodigiosamente.
5º Que son fetiches las maracas, varias drogas, el uso del tabaco, ciertas bebidas, collares y pulseras.
6º Que las almas, durante el sueño, pueden abandonar los cuerpos y extraviarse, pudiendo ser capturadas por el chaman a fin de utilizarlas para sus fines.
Los chamanes son individuos de temperamento nervioso y excitable. Sus trances pasivos suelen ser violentos y llegar a crisis epilépticas o de estupor catatónico, los activos, esto es, cuando es él quien posee en vez de ser poseído, implican la catalepsia, esto es: el estado de muerte aparente.
La religiosidad amerindia no esta restringida a los núcleos de población indígena: asimiladas de varias maneras por las otras corrientes que integran el sincretismo, desempeña un papel trascendente, como tendremos ocasión de explicar.
Primera parte del libro “La Brujería”, Capítulo 2 “Los orígenes”, “las bases religiosas hasta la antigüedad clásica”.
La brujería es la degeneración de una de las primeras etapas de creencias y prácticas religiosas de la humanidad. A lo largo de la historia, ha añadido a sus primitiva esencia parodias de las distintas religiones posteriores, en lucha con ella, y que después de generaciones la han hecho permanecer en la oscuridad. La historia del culto de las brujas se puede comprender únicamente considerando el desarrollo religioso en su conjunto.
La religión, es decir, la relación del individuo con el cosmos, se consideró en un principio algo exclusivo de un grupo, y el sentimiento religioso creció apoyándose en la danza.
Originariamente al hombre protopaleolítico solo se le puede considerar en grupo, con un sentido de grupo, motivado fundamentalmente por sus deseos de alimento, sexo, y autopreservación, y que ejercita un sentido de unidad psicológica con la danza.
Gradualmente y durante un extenso período de tiempo se empieza a desarrollar el sentido de individualidad personal. El mecanismo del grupo se altera, y de ser un matriarcado dominado por las mujeres, se convierte en un patriarcado dominado por los hombre.
El individualismo provoca soledad y miedo. Como consecuencia de este miedo, el individuo trata de ampararse en el grupo y el éxtasis de la danza le proporciona la deseada protección, corriendo a cargo del más viejo de los varones o de las hembras del grupo el organizarla. Así llegamos a los primeros sacerdotes, hechiceros e iniciados.
La danza se convierte en una experiencia emocional para la persona, es decir, una liberación y una solución de los problemas individuales así como una práctica de grupo, un ejercicio de la comunidad con objeto de alcanzar el propósito general.
El desarrollo del conocimiento del mundo exterior había conducido al animismo y al culto de los fenómenos naturales, incluyendo el culto a los antepasados. El hombre es todavía parte de la naturaleza, pero se van dando cuenta de que está escapando de ella y trata por todos los medios de permanecer identificado. Hace ofrendas a los árboles, y trata de mantenerse unido al mundo animal del cual se está alejando. Se autoconoce, tiene conciencia de su sexualidad y trata apasionadamente de volver al edén. Durante algún tiempo lo consigue por medio de la danza y de los ejercicios religioso, pero poco a poco se convierte en un simple truco. Cuando se da cuenta de ello y de que es incompatible con sus anteriores creencias, entonces el anterior liberador se convierte en superstición y el hombre lo inscribe en la historia como magia.
El mundo creció y las culturas se separaron aún más, definiéndose cada vez más la personalidad individual. Lograr aquella psíquica liberación dependió progresivamente de ejercicios establecidos de antemano. Podíamos llamarlos religiosos cuando se llevaron a cabo de buena fe y con un fin inconsciente, y se convirtieron en magia cuando se procuraron de forma consciente como una liberación individual. Así pues, la religión, que es algo que ofrece, se convirtió en algo diferente de la magia, que recibe.
Capítulo 11, “los poderes y las prácticas”
La brujería, considerada como una oposición a la Iglesia y un organizado culto al diablo, constituyó una ofensa contra la sociedad, pero fueron los actos de perversidad individuales los que provocaron la mayor parte de las acusaciones.
Al considerar los hechos atribuidos a las brujas, relativos a un tipo de magia natural y benéfica, es importante recordar que la simple fe en la curación y la venta de puerta en puerta de remedios a base de hierbas no pueden ser considerados en absoluto como brujería. La brujería propiamente dicha existió tan sólo cuando los poderes convocados se consideraban diabólicos, y cuando los implicados en este tipo de operaciones buscaban ayuda en alguna fuerza exterior no aceptada por las instituciones y creencias ortodoxas.
Los recursos y métodos de las brujas fueron los de los pueblos prehistóricos. Poseían fragmentos del antiguo conocimiento de las hierbas, de sus propiedades ya olvidadas, y conservaban la destreza, mantenida durante generaciones, en el trato con los animales.
La forma más común de provocar un mal, o en ocasiones, algún beneficio era utilizando la magia de simpatía: la ley de la similitud El mal de ojo fue simplemente una señal de hechicería, en el sentido de que el ojo puede tener el significado de un compromiso personal e íntimo. Los conjuros fueron innumerables: cada deseo maligno podía representarse por un símbolo mágico que ejercía su acción en el sujeto que lo llevaba.

tanur

Mensajes : 8
Fecha de inscripción : 08/02/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.